En el capítulo de anoche de "
El Desafío" (edulcorada, homogenizada, y pervertida versión de "
Survivor"), la prueba resultó una excelente metáfora de mi opinión con respecto al panorama electoral colombiano actual.
Sí, me veo El Desafío, supérenlo ya.
La prueba consistía en insertar unos palitos en sendos agujeros, para que estos sirviesen de cuña a un tablero que en su línea inferior, exhibia "game over" (por favor ignorar el hecho de que el programa es producido por y para hispanoparlantes). El orden era insertarlos desde abajo hacia arriba, en el tablero del equipo contrario, para de esta manera, el equipo que logre "sacar a flote" más pronto, la bandera que señala la derrota del equipo rival, no gana, pero logra asegurar que ese rival no gane. Es decir, el juego no es para salvarse sino para hundir al otro. La misma vaina que el panorama electoral colombiano.
El detalle estaba en pasar los palitos hasta donde había que insertarlos. Es decir, la gracia de la prueba era, conseguir los obstáculos para la victoria del contrario, lo más rápido posible, y elegir un rival a destruir, lo más rápido posible. La misma vaina que el panorama electoral colombiano.
Debido al comportamiento anterior de los grupos, era de esperarse que los equipos verde (emigrantes) y azul (cachacos), trabajaran conjuntos para sacar a flote primero el tablero de los naranja (costeños); evidentemente los naranja, pensaron lo mismo, por lo que se esforzaron más, y empezaron a meter los palitos más pronto que sus contrarios. Empezaron por los azules, y apenas los azules tuvieron oportunidad, se "vengaron" eligiendo a los naranja como rivales. Los primeros minutos de la prueba fueron entonces toma y daca de azules y naranjas. Mientras estos dos equipos se trataban como si no hubiese un mañana, los verdes se quedaron descansando mirando como se destruían los dos equipos mencionados. Igualito, igualito que el panorama electoral.
Cuando era evidente que los primeros en caer serían los azules (más referencias a las elecciones colombianas), los verdes le dieron el tiro de gracia, ya que ahí sí empezaron a moverse, eliminando a los azules y siguiendo con el trabajo empezado por éstos, a elimianar a los naranja, quienes para estos entonces, tenían suficientes palitos en su tablero, como para no pensar en victorias. La victoria del equipo verde se resumió en esperar a que los dos equipos rivales estuviesen suficientemente heridos, permaneciendo ellos sanos, para, ya descansados, ubicar sus piezas de tal manera que pudiesen aprovecharse de la contienda. Estrategia sumamente lógica y válida, por demás.
En donde la cosa se pone aún más espeluznantemente parecida al panorama electoral colombiano actual, es en un momento de confusión, en el que los azules,
todo el grupo, le gritó al encargado de poner los palitos, que lo estaba haciendo mal. Hasta ese momento, el representante, había puesto dos o tres palitos en el tablero naranja, como era la intención del juego, pero ante los gritos de su grupo, tuvo que hacerles caso y ponerlos
en su mismo tablero, colaborando de esta manera a su propia eliminación. Era evidente la frustración del concursante, ante lo que a todas luces era una movida errónea y peligrosa, por parte de su grupo. Pero el grupo lo había elegido como representante, y aunque su opinión personal (correcta por cierto) estaba en contra de la decisión del grupo, lo único que le tocaba era obedecer. Para cuando
el pueblo los azules se dieron cuenta de su error, era muy tarde, y no se podía remediar su equivocación. El desencanto del representante era más que justificado.
La democracia se equivocó. O más especificamente, la decisión tomada por el pueblo, llevada a su representante era errónea, lo que llevó a la eliminación del mismo pueblo. Recuerdo aquella máxima de "El pueblo se merece a sus dirigentes" y pienso en las decisiones que toma el censo electoral colombiano, y las características que busca en sus representantes a la hora de votar. Y les aseguro que azules y demás, no serán capaces de aceptar su error individualmente, sino sumarse a la excusa de "todos lo decían, no podía ir en contra de los demás".
Ojalá los dirigentes
Amarillos,
Rojos, y
Verdes, hubiesen visto El Desafío anoche.